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                                     CUARESMA

                                       Camino hacia la Pascua

Empezamos el tiempo santo de la Cuaresma, camino y proceso de conversión que nos quiere llevar a la pascua. En el inicio, el profeta Joel nos recuerda la necesidad de volver nuestro corazón a Dios, porque la conversión tiene que ser interior. En este tiempo resuena esa voz del profeta: “vuestro Dios es bueno, compasivo y misericordioso”.

Al inicio de este tiempo favorable de gracia, como lo llama San Pablo, se nos hace con más insistencia el llamado a “dejarnos reconciliar con Dios”. Y junto a esta palabra, la del Evangelio nos llama a la justicia, a la fidelidad a Dios como norma de toda nuestra vida moral. En estos días de una forma más insistente, debemos obrar por Dios y no tanto por el reconocimiento de los demás ni por el aplauso de los hombres. Y para lograr esto la Palabra nos propone tres aplicaciones: oración, limosna y ayuno, a los que podríamos unir, la escucha de la Palabra, y la Caridad, y que corresponden a los diferentes aspectos de la vida de un creyente que tienen tres direcciones:

        ·         La oración: para con Dios.

       ·         La limosna: para con el prójimo.

       ·         El ayuno: para consigo mismo.

El discípulo tiene que profundizarlas y no quedarse en lo exterior, sino situarse delante de Dios de acuerdo al principio que mencionábamos: obrar por Dios y no por el aplauso de los hombres.

De cara al prójimo: la limosna. Vivir una caridad y una apertura a la ostentación, pero más aún, en un amor verdadero y desinteresado.

De cara a Dios: la oración. Pero una oración que no se conforma con palabras y gestos exteriores, sino que brota del corazón.

De cara a nosotros mismos: un ayuno que es autocontrol, capacidad de renuncia de valores secundarios a favor de los principales.

Las palabras: “Convertíos y creed en el Evangelio”, son un llamado a la sinceridad radical, un mensaje alegre de liberación y libertad de todo lo que es lastre y hojarasca, apariencia e hipocresía, egoísmo y lujuria, soberbia y desamor.

Comenzamos a vivir una auténtica oportunidad de renovación interior. Por eso, aprovechemos juntos este tiempo tan acertadamente llamado por Pablo: “Ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación”.

                                                                                    Para meditar….

 


                     

 

 

        Programa de becas para estudiantes de Colegio                             

                             “Porque un estudiante espera su ayuda”